DAME TU MANO MI HERMANO
Julio Sierra Domínguez
Nunca antes como ahora la vida es una expresión de hermandad, "ved cuan bueno y deleitoso es convivir juntos los hermanos" (s. 133,1). Un canto de fuerza interior expresado en la alegría y el poder de un rostro intransferible con brillo de aura plena, más allá de las prendas de seda que puedan mirar tus ojos. "Es cual exquisito ungüento sobre la cabeza que desciende hasta la barba y baja hasta la orla de sus vestidos" (s. 133,2). Un frescura de alma tranquila en vuelo pleno "Como el rocío que desciende sobre los montes, pues allí envía Dios la bendición, la vida eterna" (s.133,3).
Sólo estos fundamentos deben bastar para disfrutar la convivencia sin mirar atrás. Cómo el cóndor que ama las alturas y se deleita con su sombra para burlar las cosas vanas. Nada nos debe detener ante la búsqueda de un cielo construido con las propias manos, ya hemos andado un trecho de acción libre aquí en la tierra y lo que nos falta es poco si la voluntad del hombre forja la piedra que le impide acariciar el viento.
Dame tu mano mi hermano. Tus manos tienen el poder de la curación cada vez que lo haces en nombre del creador. Tienen el calor del andar seguro cada vez que lo haces sin egoísmos. Tienen la tersura de la ternura cada vez que entregas un gota de amor. Nada impide que extiendas tu mano, si el otro que va contigo puede ser el mismo Dios, cual andantes de Emaús en cada paso.
Lo que nos queda es agradecer el vuelo que hagamos cada día que salga el sol o en la noche de luna nueva, menguante, creciente, o en la luna llena preñada de sueños, amantes del mismo sol y del fuego pleno. De eso estamos seguros y ahora con humildad lo agradecemos.
Para el testimonio de la vida no debemos esperar el dolor, pero si el dolor se aproxima, el amor lo agota, lo demás, una diligencia del hombre siendo un instrumento de Dios. Por eso, creo, mis hermanos, que la hermandad es semilla y fruto del amor y que la hermandad cura si tus manos lo hacen en nombre de Dios.
Cuando una persona tiene cáncer en una familia, todos los miembros de la familia cargan con él. Fanny es testigo de eso. Pero hoy Fanny, Angélica María y yo, estamos aquí, en el corazón de la Gr:. Log:.del Oriente de Cartagena, mi Gr:.Log:., para proclamar ante mis hermanos masones que la fuerza y la voluntad y la ternura que Fanny florece en su alma, tiene fuerza y sonrisa de masones en cadena, sólo Dios sabe cuán valiosa fue esa fuerza pero nosotros la hemos sentido en cada trecho del tiempo.
Gracias mis hermanos por lo logrado hasta ahora, siendo que debemos seguir vigilantes porque el enemigo no duerme. Sin embargo, esta es una lucha de amor más allá de la razón. Primero fue el seno, después sus pulmones y por último se encerró en el cerebro, y en todos los casos se la he quitado porque en cada momento pienso que nos faltaba un cuarto de hora para que florezca el amor, siendo que 25 años no bastan para amar a una persona que la humildad y la sencillez de cuerpo y alma le señalan una gloria adentro. Sólo a Dios le respeto el último designio por que él me la regaló y Dios es amor.
Que el G:.A:.D:.U:. bendiga vuestros hogares en salud, fuerza y unión
Sincelejo, julio 20, fiesta nacional de Colombia, Gr:.Log:.Nacional de Colombia con sede en Cartagena, reunida en el Oriente d Sincelejo.